


El viejo debate sobre si los negocios pueden arruinar la amistad sigue vigente. Numerosos estudios advierten sobre los riesgos que conlleva iniciar un negocio con amigos, resaltando que, aunque la confianza y la buena relación inicial puedan parecer una ventaja, los desafíos que emergen pueden ser devastadores para la relación. Según el profesor Noam Wasserman de Harvard, equipos fundados por amigos tienen un 28.6% más de probabilidades de experimentar conflictos o rupturas, lo que a menudo resulta en la salida de uno de los socios, afectando tanto la amistad como la empresa. El problema radica en la falta de claridad en los roles y la dificultad para manejar conflictos emocionales, algo que es menos común cuando los fundadores han sido colegas previos en lugar de amigos íntimos..
Otros expertos, como Nancy Rothbard de Wharton, subrayan que mezclar amistad y trabajo puede llevar a conflictos de interés o dificultades para tomar decisiones objetivas. Si bien las amistades en el entorno laboral pueden mejorar la cooperación y el ambiente general, también pueden crear tensiones cuando surgen diferencias profesionales. Rothbard aconseja que, si se opta por iniciar un negocio con amigos, es vital establecer expectativas claras desde el principio y asegurarse de que ambas partes estén dispuestas a enfrentar conversaciones difíciles de manera profesional.